viernes, 24 de julio de 2015

Tributo a los que se fueron al cerro y no regresaron

De vez en cuando la naturaleza me hace pagar tributo involuntario por todo lo que me da al vivir en un lugar como el que vivo. Resulta que como cualquier animal no humano, las gallinas siguen su instinto primigenio de aves rascadoras de la selva y gustan de ir a buscar comida más allá de la barda que limita mi casa con una loma y pues como es de esperarse no todas llegan a casa a la hora de dormir, presas de algún zorro, mapache, tejón, etc. Me da tristeza no volverlas a ver, salen felices por la mañana en cuanto les abro el gallinero y corren presurosas por los senderos entre la maleza con la necesidad de cazar (porque son cazadoras también, aman la carne aunque no forma parte crucial de su dieta); mientras no pueda ofrecerles un sitio más seguro y bardeado tendré que aceptar que mi amor de humano (esa mezcla química y abstracta que se desarrolla en nuestro cerebro), en la naturaleza no existe como tal y por ende no tiene porque interferir con las leyes que mantienen vivo todo lo que vemos. Así que, gallos, polluelos y/o gallinitas, sean felices, hagan lo que tengan que hacer y que su esencia y energía sea parte del ecosistema-cosmos, no de una monstruosa granja avícola. 


Noviembre del 2012, Conchuela, gallina huérfana hallada en la alberca sin agua de La Loma,

Solo alcanzó a poner su primer huevo.

Pollita Mezcalita, desaparecida en junio del 2014. Hermana de Chical y Pulque, hija de Ipoa.

Dos hijitos de la Pascuala, una de las pollitas negras y el pollito café desaparecidos en diciembre del 2014. Primero desapareció la pollita negra y después el macho café. Quedaron solo dos de sus hermanas negras que ya son adultas.

Desaparecido en diciembre del 2014. Macho café.

Ichan, desaparecido en marzo del 2015, quien ya era un adulto cuando desapareció pero lamentablemente  no me quedé con ninguna fotografía. 

Gallo de sol o Huajuco, desaparecido en abril del 2015. De la primera parvada del 2008.
Avellanito, el pollito de tono más oscuro al centro de la fotografía, hijo del gallo de Sol y de la Castañuela a la izquierda de la fotografía, el gallo de Sol alcanzó a dejar hijos que nunca conoció, pero uno de ellos desapareció en junio del 2015, el más oscuro, su hermano Almendro a la derecha de la fotografía ya es un gallo jóven y su madre Castañuela ahora se encuentra muy solitaria sin su gallo.

Frijolita, la primer gallina negra que tuvo mi parvada, nacida en diciembre del 2013 al lado de su hermano El Soyo, hijos de la Grulla, acaba de desaparecer el martes 21 de julio, solía irse todos los días con su parvada, pero era obvio que su gusto insaciable por irse a las partes más recónditas de la loma la ponía en desventaja con los depredadores. Te extrañaré siempre.

Juan con "las negras", sosteniendo a frijolita en su mano derecha.

¡Y que viva la fauna silvestre aunque se coma a mis aves y les llore¡

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