martes, 16 de septiembre de 2014

Tributo a mi gallito Cacao


A finales del 2011 me encontré a dos gallos miniatura metidos en una diminuta jaula en venta en una forrajera de la pequeña ciudad en la que vivo. Fui un par de veces más a dicha forrajera y los gallos seguían sin venderse, encerrados en condiciones deplorables, con agua sucia y comida sobre sus propios excrementos. No pude contenerme y recuerdo que finalmente los compré un día 12 de diciembre de ese año. Los gallos recibieron los nombres de Lino y Johny.

Lino atrás y Johny adelante. Lo nombres son en honor a dos canciones clásicas de Oscar Chávez: el corrido de Lino Zamora y El Corrido de Johny López.

Johony izquierda y Lino derecha.

Lino

Johny.
Johny.

Lino.

Poco después, el día 17 de diciembre compré dos pollitas miniatura de un criadero con la finalidad de que fueran la compañía de los gallos. Se llamaron Miel y Manzanilla. Las dos enfermaron a finales de diciembre, Manzanilla se curó rápidamente, pero Miel tuvo que soportar una penosa enfermedad llamada Coriza aunada a Coccidiosis severa que duró varios meses y terminó con su vida en un soleado día 20 de abril del 2012, (aún derramo lágrimas al recordarla muriendo entre mis manos). En ese mismo año, Lino también murió de manera repentina un 17 de marzo, aproximadamente un mes antes de que Miel muriera. Fue mucha mala suerte, pero el destino así lo hizo y finalmente quedaron Johny y Manzanilla juntos.


Manzanilla a la izquierda y Miel a la derecha.

Miel tomando sol.

Miel.

La pollita Miel.

En junio del 2012 tuvieron dos pollitos, una hembra llamada Vainilla y un machito llamado Cacao. Cacao fue bautizado porque al nacer tenía un color chocolate intenso y un copete gris que indicaba que su plumaje sería barrado o como localmente lo llaman: búlico.


Cacao cuando era pollito.

Cacao y Vainilla.

Cacao y Vainilla con su mamá Manzanilla.

Manzanilla con sus polluelos.


Cacao más grande.

Realmente no le di un trato diferente a este par de hermanos, pero comencé a notar como a diferencia de las demás aves se les hacía costumbre meterse a la casa a buscar migajas en la mesa de la cocina. Especialmente me encariñé con Cacao por ser manso, juguetón, amoroso y tranquilo. Disfrutaba incluso echarse en mi hombro, subirse a recostar a la cama conmigo o los perros y subirse a mi cabeza. 

Cacao en la mesa de la cocina.

Manzanilla.

Cacao.

Vainilla.

Cacao.

Cacao.

Johny y Manzanilla.

Al salir al patio y verme, venía inmediatamente a hacerme compañía e incluso se bajaba de la parte alta de un talud atrás de mi casa para saludarme o darme muestras de cariño, o bueno, quizá esté un poco loca interpretando éste comportamiento como cariño, pero pues a veces hay que estar un poco loco para sobrellevar la vida.




Ayer murió Cacao por un terrible, terrible accidente del cual tuve culpa total. 

No había maíz, ni sorgo, ni trigo, no se me ocurrió darles avena ni arróz y decidí darles tortilla recién hecha a la parvada, pero Cacao comió tan rápido que se atragantó con la masa en un instante y cuando lo encontramos ya era muy tarde. Lloré amargamente. 

Me siento sumamente triste y avergonzada de igual manera por llorarle a lo que la mayoría de las personas llamarán animal o se mofarán diciendo que era mejor comerlo que tenerlo, o que si me lo hubiera comido hubiera estado conmigo para siempre... No culpo a nadie, ni estoy molesta, se que la gran mayoría no comprende los lazos que pocas personas llegamos a tener con ciertos seres vivos. Pero de igual manera me ha herido y reafirmado la convicción de que sentir dolor por una criatura viva que dejó de existir, sea cual sea, o sea quien sea quien siente ese dolor, es un gesto sagrado que al menos desde mi parte merece total respeto. Pero la sociedad humana tiene poco más que una pisca de respeto, así que de todas formas he aprendido a no esperar mucho.

Johny vio la partida de varios miembros de su parvada, pero igual sigue junto a su Manzanilla y su Vainilla, y de alguna forma se que lo extrañarán siempre igual que yo.




Cacao antes de la primavera 2014.

3 comentarios:

  1. lamento mucho tu perdida , se nota que cocoa era un animal muy manso y hermoso y con el que cualquiera se encariñase ,los que se morfan no tienen corazon y nunca han sentido amor por un animal

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  2. Acabo de encontrar tu blog por coincidencia ya que mi gallito estaba muy enfermo. Espero de corazón que te encuentres bien y que nunca pierdad el amor por los pollitos somos muy pocos los que sentimos afecto por ello son animalito muy incomprendidos y tratados como cosas y no como seres vivos. Se que apesar del tiempo cada que recuerdas a cacao te duele como el primer día que se fue, ya que yo llevo 3 años de luto de mi paqueña angelica (gallinita blanca broiler) y aun me duele saber que me dejo pero sé en mi corazon que le di tanto amor, cariño, atenciones y que vivio una vida que casi ningun pollito vive. Te creo cuando sientes afecto departe de tu pollito porque ellos SIENTEN y que como los seres humanos cada uno es diferente, tengo 2 gallitos minis ambos son hermanitos pero son tan diferentes en todo! Uno es blanco y el otro negro el blanquito es tan manso y tan carilloso que cuando le es posible se sube a mis piernas se acurrica a mi panza y duerme. Por otro lado el gallito negro es muy territorial, no le gusta que lo agarre mucho en fin... La gente no nos entiende pero cada persona tiene sus propios valores y maneras de demostrarle amor al mundo espero a este tiempo te encuentres muy bien y amando cada pollito como solo nosotros sabemos :)

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  3. Hola Cris. Gracias por tus dulces palabras, la verdad me hallo triste. Hace un mes tuve que mudarme de casa porque la casa que rentábamos la vendieron, así que apenas el 5 de junio estoy en esta nueva casa y justo hace una semana se perdió uno de mi gatos. No he dejado de buscarlo, puse carteles (varios de los cuales ya fueron arrancados apenas al tercer día de puestos), pregunté a vecinos, pero al parecer a nadie le importan las mascotas por aquí (estoy en una zona muy rural) y menos los gatos, lo bueno es que solo estaremos un año cuando mucho en esta casa en lo que construyen nuestra casa definitiva donde espero no tener vecinos malos. A veces creo que amar a los animales en un mundo tan hostil es una maldición. Aún así no me rendiré, hace dos días, también me trajeron un pollito abandonado, precisamente porque aquí a nadie le importan los animales, hay demasiada ignorancia respecto al trato digno hacia los animales, pero al menos este pollito tendrá una vida digna a mi lado y justo ahora lo tengo aquí sentado en mi regazo. Espero tus gallitos estén siempre sanos y me da muchísimo gusto que a alguien le sirva las cosas que escribo. Un abrazo desde la Huasteca Potosina.

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