jueves, 24 de abril de 2014

De plantas y casas. Segunda parte

Después de 22 años en Monterrey me mudé a Chihuahua en 2006, mi etapa de Chihuahua fue muy laboriosa y casi no me dejó tiempo de andar teniendo ni mucho menos germinando plantas. Recuerdo que solo me traje un pinabete (Pseudotsuga menziesii) pequeñito de Temósachic que me aompañó algún tiempo en la casita sola donde vivía en medio del pastizal en Janos, al final tuve que devolverlo a Ciudad Madera, otro sito donde viví pegado a Temósachic, porque Janos por obvias razones climáticas no le sentó nada bien. Quizá tuve algunos cactus que me regalaron, pero los dejé en algún sitio cuando me mudé.

Pinabete.


Después en Jalpan, Querétaro en 2008, ahí si me di vuelo, ya casada, mi madre me regaló todos los cactus que por años tuve en las ventanas de mi casa y me acompañaron en un viaje de 7 horas de Monterrey a Jalpan. Además germiné ceibas (Ceiba pentandra), de las cuales aún conservo una, planté semillas de mocoque (Pseudobombax ellipticum) que nunca germinaron, semillas de biznaga burra (Echinocereus platyacanthus), patas de vaca (Bauhinia purpurea), mangos (Manguifera indica), tamarindos (Tamarindus indica), limones (Citrus x limon), mandarinas (Citrus reticulata), naranjas (Citrus x sinensis), aguacates (Persea americana), Papayas (Carica papaya), varias hortalizas revueltas con plantas medicinales, una agave rayado que me encontré en una de las casas rentadas (Agave americana marginata), oreja de elefante (Xanthosoma robustum), un chamalillo (Zamia fischerii) que me regaló una vecina, una bromelia que me compró una querida amiga en las festividades de semana santa (Tillandis imperialis), una chaya que compré en el mercado de Xilitla (Cnidoscolus chayamansa) y varias compradas en un vivero local como un helecho arborescente que amaba mucho (Pteris argyrea) y un ficus (Ficus sp.).


Aquí con mi mamá en la casa de Jalpan, Querétaro. Agosto del 2009.

Patitas de vaca.

Papayas.

Semillas de chile ancho.


Plántula de chile ancho.


Chile poblano, jamaica, pata de vaca...


Tamarindo.


En una de las casas en las que viví en Jalpan, mi rentero y su esposa eran amantes de los cactus y los tenían de todos lados de México y Estados Unidos, fácilmente pudieron haber tenido una UMA, ellos me regalaron acodos de muchos y algunos aún los conservo, otros se han ido quedando en el camino.


Otra de la casa de Jalpan, pero con los cactus que ya estaba ahí.

Cactus que me regaló mi rentero, yo los puse en la cazuela todos juntos para simular un pequeño desierto crasicaule, bastante bizarro.
Recuerdo que había un señor ya viejo que era de la comunidad de Potrerillos en Xilitla, S. L. P. que iba cada semana al lugar donde trabajábamos a vendernos plantas y pemoles (galletas de harina de maíz tradicionales de la región huasteca), él me vendió un arbolito de durazno en 50 pesos, fue el primero que le comrpé el día que lo conocí, estaba muy entusiasmada con mi arbolito, también le compré geranios, hierbabuena, y claveles dobles, era un deleite verlo entrar con su bordón de madera de algún árbol nativo, no recuerdo cual, su mecapal (especie de banda hecha de ixtle) en la frente y cargando en su espalda un huacal de madera lleno de plantas, y a su lado un morral típico huasteco lleno de bolsitas con 10 pemoles cada una, también ahí en el trabajo había un jardinero que si mal no recuerdo se llamaba Gonzalo, él me regaló un efez (Leucaena leucocephala) y magueyitos (Agave desmettiana), el eféz lo traje conmigo hasta que lo sembré donde vivo actualmente pero debido a la sequía se murió en 2012, el agave sigue creciendo y me ha dado más de una docena de hijuelos que sigo reproduciendo... Espero tanto el Señor de Potrerirllos como Don Gonzalo se encuentren bien y gozando de la vida en aquel paraíso huasteco. Cuando me mudé, muchas especies tuvieron que quedarse y desde ahí comencé a comprende la importancia que es vivir en un solo sito si es que quieres integrarte y colaborar a la conservación de tu ecosistema, el nomadismo no ayuda cuando quieres crecer tu propio bosque...


Potrerillos, Xilitla.

Pemoles, galletas de maíz típicas de la huasteca.
De un pueblo mágico: Jalpan, me mudé a otro pueblo mágico: Santiago en Nuevo León en 2010 y de nuevo muchas plantas, sobre todo mis cactus se devolvieron conmigo al norte en otro viaje de mudanza de más de 8 horas. Ahí en Santiago no pude germinar nada en el aptio de atrás porque no había mucha tierra disponible para las plantas, solo para los gallos, y gallos y plantas no son compatibles. 

Éste era el patio trasero de la casa y fue para mis gallos, ahí no pude sembrar nada, pero aproveché un níspero (Erybortia japonica) y un delicioso mandarino (Citrus reticulata).

Pero al frente tuve muchas plantas, tuve papayas, frijol ayocote (Phaseolus sp.), melones (Cucumis melo), chile ancho (Capsicum sp.), tamarindos (Tamarindus indica), me regalaron unas asclepias (Asclepias curassavica)  además sembré mi milpa de unos maíces criollos que me traje de Perote, Veracruz, pero el huracán Alex me la tumbó en ese año.

Frijol ayocote, en aquel entonces no sabía que el frijol va junto con la calabaza y el maíz en milpa :(


Melones.

Deshierbando, cualquier pedacito de tierra sirve.

Hora de transplantar, algunas mueren, otras sobreviven.

Listo!!

A regar, junto con unas aclepias para las mariposas monarcas.

Ahora a protegerlos del sol excesivo y de los perros con varitas y rafia.
Melones.

Maíz de Perote, Veracruz.

Mi milpa.

Petunias que salieron solitas.

Mi patio delantero.

Vista de la sierra madre oriental al fondo de mi patio.

La mariposa de mi maíz.

También tuve mis cactus que me regalaron en jalpan y me fui haciendo de otras plantas como un palihuiche (Pseudobombax ellipticum), una pata de elefante (Beucarnea recurvata), verdolagas (Portulaca oleracea) y otras matas.








 










En esa casa también tuve una higuera (Ficus carica), sus frutos eran deliciosos y disfrutaba mucho cortarlos de entre las ramas.



Higo.


Higuera.









Recolectando higos.

De nuevo brincamos de Santiago a Linares, aquí mismo en NL a una casa cerca del centro con mucho patio y ahí ya pude tener otras plantas, unas germinadas de semillas como patas de vaca (Bauhina purpurea), papaya (Carica papaya), aguacate (Persea americana), toronja (Citrus x paradisi) o extraídas de hijuelo como plátanos (Musa paradisiaca), otras más las compré en el 2011 en la feria de las flores del Cercado como guayaba (Psidium guajava), Aguacate (Persea americana), limón (Citrus x limon), higuera (Ficus carica) y mis cactus sobrevivientes del 2010. Una amiga del posgrado me regaló 2 hijuelos de mora (Morus rubra) porque en su casa estaban de sobra, los cuidé a ambos y uno se quedó sembrado en la casa, el otro me lo traje cuando me mudé. Mientras viví en esa casa también compré un framboyán en un vivero local un día que estaba triste, me costó 50 pesos y lo sembré, pero al poco tiempo que nos mudamos al igual que la mora decidí traerlo conmigo. Debido a la precariedad de esa casa, todas las demás especies permanecieron casi un año y medio en macetas, no podía sembrarlas porque el dueño no estaba seguro en si dejaría el patio así o lo usaría para hacer cuartos de renta y no quise dejar las plantas a su suerte. Solo le dejé un camino de chayas (Cnidoscolus chayamansa), zábilas (Aloe vera) y la mora (Morus rumbra).

Cuando llegamos la tierra estaba yerma, solo se ven las macetas que me traje de Santiago.
Al paso del tiempo fui recuperando un poco el suelo. Chaya y aloe con mi pollita Yema.

Después de unos meses así se veía el frete de la casa. Aloes y chayas en un cajete, al fondo el limón y en la llanta mi ceiba que no se alcanza a ver. A un lado se ve el tubo de pvc que vierte el agua de la lavadora al cajete con plátanos. Atrás están las toronjas del dueño del terreno.

También nopalitos con mi pollita Miel.

Biznagas que no han dejado de florecer año con año. Un regalo de mi maestro Alejadro Ledezma desde el 2005.

Y siguen vivas y reproduciéndose.

Mi maceta de gallina de Jalpan, con cactáceas que e traje de allá.

Biznaga de Jalpan.

Ese año (2011) florecieron muchas de mis cactáceas.
Cactus que me regaló una parienta de Perote, Veracruz.

Así que de nuevo nos vimos en la necesidad de buscar otra casa, encontrando una a nuestra medida en las afueras de Linares junto al ejido El Perico, en donde actualmente estamos y como es donde más cosas he hecho ya les contaré de ello en la próxima entrada. Bonita noche. 

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